martes, 3 de enero de 2012

LA FOTOGRAFÍA, UN DOCUMENTO GRÁFICO

In memoriam de un cronista gráfico


Por Juan C. Luque Varela, Cronista Oficial de la Villa


    La necesidad humana de dejar constancia documental de su paso por su mundo, bien de personas como de actos y momentos sociales, dan origen a  unos fondos documentales de ámbito privado y familiar que tienen, como único fin, el deseo innato de transmitir para la posteridad su imagen, sus hechos,  su huella en fin, ante la limitada existencia natural.
    Desde tiempo inmemorial, en edad de piedra y el paleolítico, aquellos seres ya  dejaron constancia de sus vivencias en forma de imágenes que pintaban en las paredes y techos de sus cuevas. Así, en nuestra edad moderna y aprovechando los medios técnicos, ¿cómo no vamos a dejar la huella de nuestra impronta? Es aquí donde entra en juego un personaje imprescindible: el cronista gráfico. El fotógrafo.
    ¿Quién no conserva en su hogar un álbum, un estuche o  una simple caja de zapatos con fotos, en resumen, un archivo fotográfico? Allí, en esas instantáneas robadas a la luz de unos segundos de la vida, están representados los personajes y los momentos más importantes de la historia familiar. Un archivo documental que, cuando lo visualizamos en el tiempo, nos damos cuenta que nuestra imagen se va emparejando en edad con unos familiares que, recordados desde la óptica de nuestra infancia, ya les veíamos viejos, así como a otras personas a las que no llegamos a conocer. Un archivo  particular elaborado, en la mayoría de los casos, por profesionales de la fotografía y el retrato cuya identidad desconocemos. Excepto los antiguos, y otros más modernos, retratos de estudio realizados en la capital, siempre firmados con nombres como Hareton, Enrique y otros.
    Pero, para el  caso que vamos a tratar os propongo, y sin retrotraernos más atrás de los años cincuenta del pasado siglo XX, que desempolvéis vuestro archivo fotográfico familiar y visualicéis las instantáneas de los últimos sesenta años.  Con este ejercicio, además de disfrutar con las imágenes de vuestros seres queridos y los momentos pasados, descubriréis quien fue el cronista gráfico por antonomasia de la historia reciente de Castilleja del Campo. Un fotógrafo, en principio aficionado, al que pocas cosas  se le escapaba al objetivo de su cámara, ya fuera una fiesta, una procesión, un partido de fútbol, al que era gran aficionado, y naturalmente, bodas, comuniones y fotos familiares. Él retuvo para la posteridad, en un plano de bromuro de plata en blanco y negro, las imágenes del  álbum familiar que conforma indivisiblemente  nuestra historia más reciente; él fue el cronista gráfico de Castilleja del Campo. Él fue, Manuel Galeano (El Burra)
    Cuando se acerca el día de  Reyes Magos, con el permiso y en nombre de todos los castillejinos,  quiero rendir este recuerdo al hombre que dejó su impronta en forma de documento gráfico para la historia de nuestro pueblo, porque en ese día tan señalado,  seis de enero de  2012, se cumple  el primer aniversario de su fallecimiento.
    Mientras tanto, estoy seguro que desde su paz infinita y a través su objetivo, continuará perpetuándonos en el tiempo, siempre en blanco y negro. Porque, como él decía: –mira niño,  el blanco y negro es para siempre, el color se va apagando como el tiempo-.
Como nosotros, Manuel, como todos nosotros. 

Opinión del Cronista 008. Castilleja del Campo, martes 3 de enero de 2012

Cabecera: fotografía de Manuel Galeano a mediados de los años 60